15 feb 2008

La colonización, el principal motor de la violencia en Colombia


La presente sección De una vida, recoge parte de las memorias dejadas desde 1987 por Mons. José Luís Serna, obispo de Florencia –Caquetá-, testigo del proceso de colonización y vaticinador de lo que ocurriría si los gobiernos no consideraban a los colonos como un número importante de población que necesitada y no satisfecha en sus necesidades sociales sería el gran epicentro de la violencia nacional. Monseñor hoy jubilado deja el mejor legado a la historia nacional: la lucha por esta zona, un estudio juicioso –antropológico, social, pastoral- de lo que ocurría y la búsqueda de la paz a costa de su propia integridad. Estas memorias limpian la honra que hace unos años algunos quisieron enlodaron su vida por aportar soluciones a la problemática de la región y por decir la verdad. ¿21 años después ha habido algún cambio? Que hablen quienes han vivido esta realidad. Juzgue usted, lector(a)


Los colonos

Los programas de colonización campesina y dirigida presentan serios problemas por la inexperiencia en las labores agrícolas de muchos colonos, huérfanos de conocimientos de agricultura, ganadería, incapaces de aclimatación, por la falta de mercadeo para los productos, insalubridad en el área colonizada y carencia de servicios básicos de vivienda, educación, salud y vías de comunicación.

La variedad de colonos es grande: oficinistas, peluqueros, comerciantes, sastres, conductores, prófugos de la justicia, perseguidos políticos, fracasados en negocios, pueblerinos, empleados, subempleados, etc. Proceden de las grandes ciudades o pueblos organizados y de los departamentos más industrializados.

Los desafíos a la colonización

La colonización ha sufrido grandes y profundas frustraciones que han impedido una acción ordenada de asentamiento y han, por el contrario, provocado enfrentamientos de fuerza.

En estas condiciones es, pues extraño que las organizaciones de autodefensa, bajo el control de las guerrillas, prosperen y busquen el control de vastas regiones, donde además emergen como la única forma de poder real, habida cuenta de la inexistencia o debilidad del estado en ellas. La autoridad y fuerza de estas organizaciones de autodefensa, su legitimidad ante los ojos del colono, las constituyen en auténticas representantes de sus asociados y como tales actúan.

La Iglesia en la colonización

La historia de la colonización en Colombia está íntimamente ligada a la presencia evangelizadora de la Iglesia. Y es importante ver cómo la historia de los pueblos está vinculada a un método de trabajo de promoción y desarrollo de un misionero o de una comunidad religiosa.

La Consolata en Colombia ha cumplido una misión verdaderamente admirable en defensa de la educación en las inhóspitas regiones de colonización del país. Ha luchado en la organización estructural de todo el proceso educativo con sus medios y con sus muchas incomprensiones. Algunos hablan de ideologización de la Iglesia en estas regiones. La educación contratada es el servicio a favor del colono y de las poblaciones marginadas. Y parece que hoy, en el caos en que está sumida la educación, el modelo de la Iglesia y la educación contratada son los mejor organizados y los que gozan de mayor aceptación en el pueblo.

Los desafíos a la Iglesia en la colonización

- Se impone un análisis crítico, serio y objetivo de la realidad de la colonización conclara referencia al narcotráfico a la guerrilla.

- Frente a la crisis de valores o mejor al vacío moral y provocado por la de una catequesis sistemática, por la consecuencia del narcotráfico y la acción de la guerrilla, se impone una acción evangelizadora que forme según sus
valores cristianos la conciencia personal y comunitaria.

- Hoy ante el desafío del análisis marxista vigente en la colonización por obra de las guerrillas, se impone una catequesis unitaria, integral, situacional y personalizada.

- Es urgente la promoción, formación y seguimiento de los apóstoles seglares, con ellos se puede llegar a situaciones de frontera misionera en la colonización y serán el fermento de la masa. Formarlos para acción política como cristianos en claro contexto marxista, permisivista y consumista como es de la colonización.

- La formación de las pequeñas comunidades cristianas o comunidades eclesiales de base partiendo de las realidades veredales será una respuesta al deseo de organización de los colonos; será una respuesta a la misma organización marxista y una exigencia evangelizadora para una acción pastoral personalizadota y participativa.

- La educación de la Iglesia como modelo que llenaría los vacíos provocados por la ausencia del estado, el vacío económico y el vacío moral llenados por la guerrilla, el narcotráfico, el permisivismo.

- La Iglesia podría participar en proyectos comunitarios con participación comunitaria pero en proyectos creíbles que sean respuesta a las necesidades y que por sobre todo integren la comunidad y formen el sentido comunitario. La Iglesia por misión, y a veces por suplencia deberá tomar o retomar el liderazgo en estos proyectos. En muchos casos se tratará de aplicar la metodología misionera de formar primero al hombre y después al cristiano y promover la promoción y el desarrollo para testimoniar que el camino de la Iglesia es el hombre.

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